martes, 10 de julio de 2012


Les comparto uno de los mas grandes escritores colombianos, uno de los tipos que mas lleno de agua la regadera para regar semillas de sueños



Jairo Aníbal Niño

EL DÍA DE TU SANTO
El día de tu santo
te hicieron regalos muy valiosos:
un perfume extranjero, una sortija,
un lapicero de oro, unos patines,
unos tenis Nike y una bicicleta.
Yo solamente te pude traer,
En una caja antigua de color rapé,
un montón de semillas de naranjo,
de pino, de cedro, de araucaria,
de bellísima, de caobo y de amarillo.
Esas semillas son pacientes
y esperan su lugar y su tiempo.
Yo no tenía dinero para comprarte algo lujoso.
Yo simplemente quise regalarte un bosque.


NO BUSQUES MÁS TU CUADERNO DE GEOGRAFÍA

No busques mas tu cuaderno de geografía.
Yo lo saqué de tu morral.
No quisiste ir a matiné conmigo,
el domingo pasado.
Mis amigos me contaron
que estabas en compañía de Bermúdez,
el grandote que practica la lucha libre.
Me contaron que estabas muy linda,
y que te reias a cada rato.
No busques mas tu cuaderno de geografía.
Ahora que está lloviendo,
asómate a la ventana,
y verás pasar ochenta barquitos de papel.
No busques mas tu cuaderno de geografía.


poemas cortos tomados del blog http://frases-poemas.blogspot.mx

jueves, 7 de junio de 2012


Eduardo Galeano Nace el 3 de septiembre de 1940 en Montevideo, Uruguay.
Convive en el periodismo, el ensayo y la narrativa, siendo ante todo un cronista de su tiempo, certero y valiente, que ha retratado con agudeza la sociedad contemporánea , penetrando en sus lacras y en sus fantasmas cotidianos. 


les presento narraciones retomadas del libro "Las palabras andantes" publicado por la editorial siglo XXI



Ventana sobre la utopía

Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.


Ventana sobre la palabra 

Los cuentacuentos, los cantacuentos, sólo pueden contar mientras la nieve cae. Así manda la tradición. Los indios del norte de América tienen mucho cuidado con este asunto de los cuentos. Dicen que cuando los cuentos suenan, las plantas no se ocupan de crecer y los pájaros olvidan la comida de sus hijos.


Ventana sobre un hombre de éxito

No puede mirar la luna sin calcular la distancia.
No puede mirar un árbol sin calcular la leña.
No puede mirar un cuadro sin calcular el precio.
No puede mirar un menú sin calcular las calorías.
No puede mirar un hombre sin calcular la ventaja.
No puede mirar una mujer sin calcular el riesgo.



jueves, 5 de enero de 2012

Bienvenidos

Hola
Este es un espacio para tener un contacto con los docentes involucrados en el programa Nosotros Entre Libros
en la ciudad de Puebla. Doy la bienvenida a las escuelas: José Vasconcelos, Ignacio Ramirez, Solidaridad y Emiliano Zapata.
   En este espacio publicaremos lecturas mensuales, de las cuales solicitamos que sean participes  por medio de comentarios abiertos en la publicación o vía correo electrónico ( sergiovillarpuebla@gmail.com) 

Creemos en los docentes involucrados en la cultura, en el desarrollo personal y en los que riegan día a día las semillas de nuestro mundo.
un espacio de lectores es un espacio de paz.



Primera Lectura Mes Enero

El profe Mambrú

                                                  Un cuento de Triunfo Arciniegas

Ambrosio vive en la cabeza de Mambrú. Ambrosio, el único pájaro del universo que habita en una casa móvil y sabia. La cabeza de Mambrú no es una cabeza cualquiera porque Mambrú es el profe, y nos hace felices.
Verlo todas las mañanas con Ambrosio en la cabeza nos hace reír.
-Que bien – nos dice-. Amanecieron contentos.
Uno se pone contento de verlo. Uno corre a la escuela para verlo muerto de curiosidad. ¿Qué va a pasar hoy? Tal vez se trepe al escritorio y se asome a la ventana para atrapar al personaje de su última historia. Tal vez dibuje una jirafa y nos embadurne con sus manchas. Tal vez un tigre, y nos enrede con sus rayas. Anoche soñé con Ambrosio venía a mi ventana para invitarme a saborear un árbol de caramelos.
Por ahí nos dicen:
-¿Qué le ven a un profesor con pájaros en la cabeza?
La gente no entiende.
Mambrú no nos dice “abran los cuadernos” sino “abran el corazón”. Nos anuncia una historia y cerramos los ojos para soñar con la princesa Luz de Luna. Nos habla del castillo donde vive la hermosa y podemos tocarlo con la yema de los dedos. Nos habla de las flores y podemos olerlas. Nos habla del viento y lo oímos pasar de prisa hacia el castillo de la princesa. El viento le trae noticias de su amado Teodobaldo.
La guerra dura muchos años.
El cabello de la princesa toca el piso cuando al fin aparece el príncipe Teodobaldo, cansado y sucio, con unos cuantos soldados.
-Ganamos la guerra – dice.
-No – dice la princesa Luz de Luna-. La perdimos.
El príncipe entiende que cada día sin ver a la princesa, cada día sin amor, fue una batalla perdida. La abraza y le dice:
-Nunca más estaré sin ti.
Todavía abrazamos a la princesa de larguísimos cabellos, todavía le murmuramos al oído que cada día sin amor es una batalla perdida, cuando el profe Mambrú nos pide que abramos los ojos y juguemos. Aplaudimos y él salta. Ah, nos gusta verlo saltar. Se sostiene en el aire. Vuela. El profe Colibrí, así le decimos. Ambrosio revolotea, nos picotea las orejas, nos despeina, nos enseña a cantar.
El alboroto es tan grande que sale por la puerta, atraviesa los corredores y se cuela a los salones vecinos.
A la profesora Berta Fumanchú no le gusta la fiesta. Su cara de pocos amigos lo expresa todo. Soltera y sin hijos, gorda y pesada, aplastada por cuarenta años de soledad. Sus alumnos se mantienen tiesos y tristes. Doña Berta Fumanchú viene a nuestra puerta y nos pide silencio. Casi le vemos la espalda, los bigotes, el tabaco prendido en la boca. El profe Mambrú le hace una venia y la profesora se va murmurando con rabia:
-Es como un niño.
El profe Celino Cruz no sabe sonreír. Sus alumnos ríen a escondidas en el patio del recreo. Viene a nuestra puerta y en su cara de palo vemos que la dicha ajena lo atormenta.
Aún así nos quedamos para la fiesta.
Entonces aparece el director como sacado del sombrero de un mal mago. El señor director, que miedo, el coco. Nos volvemos estatuas para saludarlo. Escuchamos con el corazón detenido.
-Profesor Mambrú, ¿qué es ese escándalo?
- Es el escándalo de la felicidad- dice el profesor Mambrú.
-¿No hay otras maneras?
La felicidad no se puede disimular.
-Además, profesor Mambrú, ¿cuándo va a dejar ese pajarraco en casa?
- Soy su casa señor director.
-Profesor Mambrú, perdone que le diga pero debería peinarse.
- Los nidos no se peinan, señor director.
-Con usted no se puede discutir- dice el director.
-Perdone usted- dice el profe Mambrú.
-Permiso- dice el director y se va.
Nos encanta esta conversación. Con algunas variantes, la hemos oído una y otra vez. Al profe Mambrú le brillan los ojos cuando nos dice, por centésima vez: “La felicidad es más importante que la sabiduría” Con él hacemos las cometas más altas. Los trompos más rumberos, los poemas más intensos, las risas más escandalosas. Las matemáticas son fáciles. La geografía nos hace viajar gratis, las ciencias nos vuelve magos y la historia nos permite conocer personajes chéveres y otros malvados y es como ver televisión en la mente. El día se nos va como un suspiro.
Sabemos del alboroto y también del silencio. Si queremos, oímos el vuelo de la mosca y el galope del corazón exploramos todos los cuartos de la oscuridad y los cajones de la memoria, mientras escribimos en el inmenso patio del recreo que es la página en blanco. El director empuja la puerta para averiguar si nos escapamos por la ventana y, al vernos perdidos en otras magias, se retira avergonzado. El día se nos va.
-Nos vemos mañana- dice el profe Mambrú, sostenido por Ambrosio, y se va, se va volando a su casa.